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El Reportero del Escambray

El toro por la cola

El toro por la cola

Por Norland Rosendo González 

Foto: José Hernández Mesa

Aunque diga el refrán que es más seguro coger el toro por los cuernos, Alfredo Molina González, el mejor vaquero de Villa Clara y uno de los más sobresalientes de Cuba, prefiere hacerlo por la cola.El coleo es una modalidad del rodeo, en la que Piti, como lo conocen, hace gala de su maestría y depurada técnica para derribar al animal por el rabo y hacerlo dar vueltas en el suelo hasta acumular la máxima puntuación posible, y provocar una delirante algarabía en las gradas.El caballo sale hecho una exhalación detrás del toro, se le va arrimando hasta que este queda al alcance de la mano del jinete y lo agarra por el rabo y tira, ¡tira duro!, con mucha habilidad y destreza en el pulseo. Todo ocurre muy rápido, como un relámpago, cae él toro y la gente hace mucha bulla.«Me encanta ver la fanaticada chiflando y aplaudiendo, y a mi mamá allí, con los ojos tapados con las manos, esperando que yo termine la presentación para descubrírselos, porque ella dice que no tiene valor para verme en esa lid con el animal; pero tampoco quiere quedarse en la casa, pues no es una guajira cobarde», asevera.Piti ha sido el único cubano capaz de derrotar a coleadores del continente, donde esta disciplina tiene mucho arraigo entre los llaneros de Venezuela, Colombia y Brasil, por solo citar tres países de tradición en esta disciplina.Eso fue en 1994, durante una exhibición en Rancho Boyeros, en La Habana. La revista especializada El Baquiano, de Colombia, reflejó así el acontecimiento: «nos sorprende el progreso de los vaqueros cubanos, quienes en una reñida final se alzan con el primer lugar en manos de un excelente coleador Alfredo Molina.» —¿A juzgar por las acrobacias, el tiempo y los actores que intervienen, este es un deporte muy riesgoso?Yo tengo varias lesiones en una clavícula y un tobillo. Pero no le cojo miedo, imagínese que un pelotero deje de jugar porque le den tres pelotazos, ya se habría extinguido el béisbol. Es verdad que uno recibe muchos golpes, lidiar con los toros y las vacas salvajes no es cosa de bromas, mas resulta una de las sensaciones irresistibles para las personas que como yo crecimos entre vaqueros.—¿Y dónde aprendiste?Con mi padre, él casi que vivía en este mismo parque de Feria, y desde pequeño yo montaba caballos. Recuerdo que mi primera caída fue hace 29 años, tenía apenas cinco e iba a todo galope con mi hermana. Ya era un jinete en ciernes.—Imagino que deba haber mucha afinidad entre el hombre y el caballoPara cualquier modalidad del rodeo hace falta armonía entre los dos, que el caballo sepa ejecutar los movimientos requeridos, para ello necesita, por lo menos, dos años de adiestramiento después de estar domado. Todas las semanas entrenamos dos veces en jornadas intensas.«Por eso, resulta más difícil cuando competimos en el extranjero, allá no llevamos nuestros caballos, y como este deporte es rentado, siempre nos prestan los de menos habilidades. Nosotros no, los cubanos les dejamos escoger a los visitantes los mejores que tenemos. Nos interesa más la calidad del espectáculo y la alegría del público, que las ganancias metálicas que pueda reportar deslealmente.»—¿Y el resto de los números, también son tan difíciles?El lazo del ternero resulta para mí la modalidad más compleja, tienes derecho a dos oportunidades en solo 25 segundos para enlazarlo, tumbarlo y amarrarle por lo menos tres patas.«En la monta de toros uno se da muchos golpes, no es fácil sostenerse 8 segundos encima del animal, mientras este está brincando para tumbarte. Y no porque sean hembras resultan más dóciles, en el ordeño de vacas salvajes se concursa en dúos, uno la enlaza, la monta (abraca) por la cabeza, y el otro la ordeña, a pesar de las fortísimas patadas que tira. Ay del que coja, es un golpe más contundente que un piñazo de Félix Savón en la punta de la quijada sin utilizar guante.»Piti luce con donaire su uniforme de competencia: camisa de mangas largas tricolor, blanca, azul y roja, el sombrero blanco, botines y el cinto lo ajusta una hebilla metálica muy llamativa.  —¿Existe algún vaquero cubano que te haya servido de referente?Hilario Rodríguez. Ese ha sido el mejor de Cuba de todos los tiempos, y es precisamente de aquí de Manicaragua. Tenía clase y destreza en todos los números, en la monta de toros impuso un récord que difícilmente alguien hubiera podido superar si no llegan a cambiar el reglamento.—¿Además de tu padre, alguien más se dedica a este disciplina en la familia?Mi hermana era Amazonas, ella hacía magníficas exhibiciones en la pista y tengo un sobrino que es tan bueno con la bicicleta como con el caballo. Ahora está en la EIDE, con perspectivas de pasar a la ESPA en ciclismo, pero tiene pinta y fiereza de vaquero, y de los buenos.Desde 1998, Alfredo Molina forma parte de la preselección nacional. Este año tiene previsto asistir en abril a los II Juegos del ALBA, en Venezuela, y en agosto y septiembre irá a los Torneos Mundiales en México y Colombia, respectivamente. Y en esas citas participará, como siempre, para demostrar que no siempre es mejor ni más emocionante coger al toro por los cuernos. 
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